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05/12/2011
La brecha digital en México en relación con América Latina
Autor: Ernesto M. Flores-Roux
En vez de identificar acceso y disponibilidad de servicios de telecomunicaciones para establecer la llamada "brecha digital", como hace todo el mundo, el autor relaciona el concepto con la participación, en PIB y en población, que tiene México en el concierto latinoamericano. Se trata de una investigación original, que explica muchas de las vicisitudes por las que han atravesado las telecomunicaciones en México.


Este escrito pretende hacer una retrospectiva de cómo han evolucionado las telecomunicaciones en México en relación con América Latina. Todos sabemos que el sector ha crecido, pero como lo dijera el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, "ésta es una carrera contra un mundo que avanza y, por tanto, si avanzamos más lento que el mundo, en el fondo estamos retrocediendo" (Discurso en la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, APEC, noviembre 2011).

Existe amplio consenso respecto a que el acceso y adopción de servicios de tecnologías de la información y comunicación (TIC) son fundamentales para el crecimiento económico y social de las naciones. Las TIC aumentan la competitividad y promueven el desarrollo social. Los derrames positivos sobre otros sectores han sido vastamente documentados: contribuyen de manera significativa a la generación de riqueza económica y al bienestar general, no sólo a través de su impacto directo, sino también por medio de sus externalidades a lo largo de la economía, como el empleo y el crecimiento.

En el pasado, las telecomunicaciones eran sinónimo de voz a través de una línea fija. Pero hoy hablamos de voz, movilidad, datos, video e internet. De igual modo, ya casi no se habla de acceso universal sino de "planes nacionales de banda ancha" y "agendas digitales".

Estos conceptos necesitan abordar, necesariamente, tres grandes asuntos de manera simultánea: la infraestructura, los contenidos y aplicaciones y, sobre todo, la apropiación. Los primeros dos están estrechamente ligados a la oferta, mientras que el último, a la demanda.


¿Qué es la "brecha digital"?

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) define brecha digital como la diferencia que existe entre individuos, hogares, negocios y áreas geográficas en diferentes niveles socioeconómicos respecto a las oportunidades para acceder a las TIC y al uso de internet (1). El síntoma más básico de la brecha digital es el total de los canales de acceso a telecomunicaciones por cada cien habitantes (OCDE, 2001).

Por cuestiones geográficas y culturales, tiene sentido analizar el desempeño de la brecha digital mexicana respecto a América Latina. México es el mayor país de habla hispana en el mundo y el segundo de la región en términos de población y riqueza, por lo que debería ayudar a formar tendencias y ser, en muchos aspectos, líder regional. Esto debería verse reflejado en un sector de telecomunicaciones vibrante y acorde con esta expectativa.

Hacia diciembre del 2010, en México habitaba el 20% de la población latino-americana -una de cada cinco personas- y generaba el 21.7% del PIB de toda la región (2) (ver gráfica 1).

Si llevamos estos datos al ámbito de las telecomunicaciones en América Latina, nuestra participación en el sector debería ser equivalente al 20% con respecto a la población, y del 21.7% con respecto al PIB. Pero si estuviéramos más avanzados, estos porcentajes serían mayores.

En lo que sigue, revisaremos si hay o no hay una brecha en el sector que separa a México del resto de América Latina y, en caso de haberla, qué tan grande o pequeña es.

Gráfica 1



Las cifras de nuestra realidad

Como se puede apreciar en la gráfica 2, el sector de telecomunicaciones en México ha avanzado de manera importante.

Durante la primera década de este siglo, México pasó de tener 12.3 millones de líneas fijas a 19.9 millones, es decir, aumentó 1.6 veces. Este crecimiento fue superior al que hubo desde 1878 -cuando se instaló el primer sistema -hasta 1990, cuando se privatizó Telmex. Tan sólo en 10 años, creció 40% más que todo lo conseguido en 112 años.

De igual manera, la telefonía móvil tuvo un crecimiento espectacular. En el mismo período, pasamos de 14.1 millones a 91.4 millones de líneas, 6.5 veces más. En la historia de nuestro país ningún servicio ha alcanzado tal universalización en tan poco tiempo.

Y no se diga el servicio de internet. Al iniciar este siglo, 90% de los 1.14 millones de accesos existentes eran de discado (dial-up); hoy contamos con 12.14 millones, de los cuales más del 98% son de banda ancha. Es decir, tuvimos un incremento de 10.6 veces y una diferencia notable en la calidad del servicio.

Por su magnitud, estos números son sorprendentes. Pero es importante preguntarnos si este crecimiento corresponde al tamaño de nuestro país medido en población y en riqueza, o si la brecha digital que nos separa del resto de la región está aumentando o disminuyendo.

Gráfica 2



La brecha en telefonía fija y móvil

Del total de líneas fijas que existen en América Latina, México cuenta con el 19% de ellas, el 16.2% de los accesos móviles, y el 16.7% del total de líneas de voz (3) (ver gráfica 3) (4).

Gráfica 3 Como se puede observar, en ninguno de estos indicadores nos situamos en una participación equivalente a nuestro PIB; y en relación a la población (20%), estamos peor atendidos, en promedio, que los habitantes del resto de la región.

Respecto a las líneas móviles, en 2001-2002, México llegó a tener una participación regional del 26.6% -más que su participación en PIB y población. Esto ocurrió durante un período de expansión sensiblemente más acelerado que en el resto de América Latina, que coincide con la implementación y masificación de la modalidad "el que llama paga", el advenimiento de los servicios prepagos, y un crecimiento sostenido de la economía (1998-2002). Concluido este período, se inició una tendencia en la que se pierde participación año tras año.

¿Cuál es la tendencia de estos indicadores? En los últimos 20 años, la telefonía fija ha mantenido una participación en el mercado regional muy cercana -y en ocasiones, un poco superior-, al de su población. Pero desde 1994 empieza un descenso relativo hasta el día de hoy, con una recuperación marginal entre 2002-2006.

En cuanto a la telefonía móvil, a pesar de que la desaceleración ha disminuido en los últimos dos años, hemos perdido participación a razón de 1.4% anual a lo largo de casi una década. De continuar esta tendencia, en menos de cinco años México tendrá la mitad de líneas móviles por habitante que el resto de la región.


La brecha en banda ancha

En lo que se refiere al acceso a internet, al despliegue de la banda ancha, y al uso de infraestructura en México, se aprecia una evolución más optimista.

A finales de 2010, el 29% de todas las conexiones de banda ancha fija de la región estaban en México; cerca de 5 puntos por arriba de nuestra participación en el PIB regional (ver gráfica 4).

Gráfica 4 ¿Cómo se llegó a este resultado? Se distinguen tres momentos fugaces de aceleración: el primero (2001-2002) se debió al lanzamiento relativamente tardío del servicio de banda ancha en el país, por lo que sólo fue una recuperación del tiempo perdido. El segundo (2004-2005) se fundamentó en dos hechos: la entrada de las empresas cableras al mercado (que se reflejó en la reducción de precios y en nuevas ofertas de los competidores existentes), y en el lanzamiento de paquetes de autoinstalación de ADSL (lo que disminuyó las barreras de adquisición). El tercero (2008) se explica por acciones comerciales del mayor proveedor, que lanzó al mercado paquetes con descuentos. Importa destacar que en todos estos momentos se intensificaron las estrategias para financiar la adquisición de computadoras.

México instaló el 40% de todas las nuevas líneas de banda ancha fija de la región en los años 2005, 2008 y 2009 (5). Esta participación de nuestro país en el crecimiento regional no se ha visto en ningún servicio de telecomunicaciones en más de 30 años (ver gráfica 5).

Gráfica 5 En banda ancha móvil se observa un patrón similar. A pesar del lanzamiento tardío de los servicios de tercera generación (3G), México comenzó a recuperar el terreno perdido que tenía en la región a partir del año 2007. En 2004, este tipo de servicios eran inexistentes, pero en 2010 crecieron hasta representar cerca de 23% del total de la región (6). México no ha tenido un buen inicio, pero parece estar recuperándose.

Si se considera el total de la banda ancha (fija y móvil), hoy nos ubicamos en 25.6% y estamos cerca del punto máximo de nuestra participación en América Latina -que alcanzó el 27% en 2009.

Después de conseguir un desempeño acelerado, México parece haber llegado a un punto de estancamiento en el desarrollo relativo de la banda ancha. Pero si se repite la tendencia de los indicadores de voz, poco a poco se reducirá nuestra participación regional en este servicio (7), cuya penetración apenas ha alcanzado una distribución equiparable a nuestra riqueza.

Gráfica 6


La brecha en apropiación

En este artículo hemos analizado la situación de la infraestructura, pero es importante saber qué tanto se utiliza.

Medir la apropiación y el uso es una tarea complicada porque no existen estadísticas internacionales comparables y consistentes. El único indicador razonable para hacer una comparación es el "número de usuarios de internet".

A pesar de que la definición y método de medición varía de país en país, este sesgo no afecta un análisis a lo largo del tiempo para identificar tendencias.

El uso de internet en la región está creciendo rápidamente (ver gráfica 6). Cada año, América Latina incorpora casi 20 millones de nuevos usuarios de internet, equivalentes a 4 puntos de penetración regional por año. Si 20% de estos nuevos usuarios fueran mexicanos, nuestro país sólo estaría manteniendo su posición relativa actual, y mantendría más o menos constante el tamaño de la brecha relativa.

Pero México ha contribuido de manera poco predecible al crecimiento del uso de internet en la región (8). Algunos años ha contribuido con menos del 5% (como sucedió en 2006 y 2008), y otros con más del 25% (2003, 2009 y 2010). Pero de manera acumulada, hemos contribuido con apenas 17.2% del crecimiento en la región desde el 2000. Esta cifra está por debajo del 20% que representamos en términos de población (gráfica 5).

Para hacer un comparativo, tomemos el caso de Brasil, país donde habita 35% de la población total de América Latina, pero que aporta el 41% de los usuarios de internet, y que ha agregado a 43% de todos los usuarios de la región en el mismo periodo.

En México, la tendencia parece haberse revertido hace dos años. A pesar de reportar una participación menor a la que nos correspondería, ésta va en aumento. De mantenerse así, llegaremos al punto de neutralidad con respecto a la población en uno o dos años, y si revisamos esta tendencia respecto a nuestro nivel de riqueza, llegaremos al punto de neutralidad después del 2015.


El dilema de la individualización de la infraestructura

Por último, es importante poner en perspectiva la utilización de la infraestructura. Si se analiza el número de usuarios con acceso a internet, México reporta una de las menores cifras en América Latina (gráfica 7).

Gráfica 7 En nuestro país, hay tres usuarios por cada acceso a internet, contra un promedio de cinco en América Latina. Esto puede interpretarse como que México tiene menos demanda latente por infraestructura que el resto de la región, dado el número de personas que acceden a internet. Sin embargo, vemos que prácticamente todos los años -desde 2003-, la infraestructura crece más rápido que la demanda (9).

Es evidente que los accesos se están individualizando. Esto sería positivo si no hubiera un importante problema de apropiación. Pero debido a que la penetración de internet en México todavía es baja y crece más despacio que la infraestructura, tenemos, claramente, un efecto de concentración de la riqueza.

En otras palabras, además de los esfuerzos para que siga creciendo la infraestructura, son necesarias medidas que motiven el uso, la apropiación y la posibilidad de acceso colectivo como parte de una política digital integral.


Conclusión

El sector de las telecomunicaciones en México, como motor diferenciador de nuestra economía con respecto al resto de América Latina, no parece estar cumpliendo cabalmente su papel. En servicios tradicionales de voz, nuestro país deja mucho qué desear. En servicios de internet, se recuperó rápidamente el tiempo perdido hasta sobrepasar nuestras expectativas, pero corremos el riesgo de perder el momento actual.

Esperemos que quienes diseñan las políticas públicas entiendan bien dónde y por qué han ocurrido períodos claros de diferenciación positiva, y consigamos replicarlos en el futuro. Sólo así los beneficios de las tecnologías de la información podrán convertirse en un elemento clave para que México realice su potencial de crecimiento, y avance en términos de igualdad e inclusión digital.



Telefonía móvil:
¿cuántos la tienen, realmente?
La telefonía móvil es la que ha permitido universalizar los servicios de voz en México. Aunque se reconozca que el indicador tradicional de penetración (líneas por cada 100 habitantes) no refleja de manera fidedigna qué porcentaje de la población posee efectivamente una línea móvil (ver gráfica), resultan una buena medida relativa de qué tan masificado está el servicio.

Si tomamos las cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en la última Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (2010), observamos que tan sólo 63.7% de los hogares poseen al menos una línea móvil. Sin embargo, según la Cofetel, la penetración de la telefonía móvil en el momento en que se condujo la encuesta era de aproximadamente 78%, esto es, 87 millones de líneas.

Ambas cifras sobreestiman la cantidad de personas que tienen una línea móvil: la cifra es forzosamente inferior. Esto se debe a las siguientes razones principales: Por una parte, se encuestaron hogares y no personas, donde no se espera que en cada hogar todos sus miembros tengan un teléfono móvil; por otra, la base de teléfonos reportada incluye personas que tienen más de uno, el churn de la industria*, y las conexiones entre máquinas (por ejemplo, terminales punto de venta para tarjetas bancarias). Por lo anterior, se infiere que menos de 63.7% de la población tiene un teléfono móvil.




Ernesto M. Flores-Roux es investigador en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), en el programa Telecom-CIDE, miembro del Consejo Consultivo de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) y miembro del Diálogo Regional sobre la Sociedad de la Información (DIRSI), ernesto.flores@cide.edu


NOTAS:

  1. Fuente: OECD (2001). Understanding the Digital Divide. En http://www.oecd.org/dataoecd/38/57/1888451.pdf

  2. Medido en términos de PIB en dólares nominales, México tuvo una participación de 21.7% en 2010. El máximo fue de 39.7% y se alcanzó en 2003, cuando hubo una desvalorización importante del tipo de cambio del real brasileño. A partir de entonces, este porcentaje se ha venido reduciendo casi de manera lineal hasta alcanzar el valor actual. Para PIB en dólares a poder de paridad de compra (PPP en la gráfica), la participación de México fue de 24.8% en 2010, con un máximo de 29% en el año 2000.

  3. La suma de las líneas fijas y móviles, partiendo del supuesto de que son sustitutos suficientemente cercanos. Este es el indicador usado por la OCDE, conocido como "access paths".

  4. Como la población relativa se ha mantenido más o menos constante en 20%, no se dibuja en las gráficas.

  5. En 2009 se dio una ralentización del mercado latinoamericano y no una aceleración del mercado mexicano.

  6. Es importante mencionar que la definición de este servicio no es homogénea. Las cifras cambian según la fuente. Para la presente estimación se utilizaron los dados reportados por la Unión Internacional de Telecomunicaciones y el Banco Mundial. Si se emplea la base de datos de Wireless Intelligence, este porcentaje disminuye unos 4 puntos.

  7. La base de datos de Wireless Intelligence (2011) pronostica que la participación regional de México se mantendrá constante en el período 2011-2015.

  8. Es probable que una de las razones que explican esta varianza es la metodología de estimación

  9. Comparando la tasa de crecimiento de la infraestructura y la del número de usuarios
 
 
 
 
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1 comentario(s) 
 
Antonio Luis | 18/05/2012 22:54:42
Servicios de Telecomunicaciones
Es evidente que con el transcurso del tiempo el avance en la utilizacion de la tecnologia del internet y los servicioos de telefonia movil iran creciendo conforme avance la infraestructura de telecomunicaciones ya que esta garantizara el servicio a todos los ocupantes. tambien mientras aumente la competencia ira estabilizando y con tendencia a la baja los precios de estos servicios y eso acasionara un aumento sustancial en la demanda.
 
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